¿Qué es un producto mínimo viable y cómo crear uno?

Un producto mínimo viable (MVP) es la versión más sencilla de un producto que puedes crear y que, aun así, resuelve un problema fundamental para los usuarios. Incluye las funciones justas para resultar útil y te permite comprobar si tu idea funciona en la práctica. Al crear un MVP, evitas invertir demasiado tiempo y dinero en funciones que quizá nadie necesite o quiera.

Este enfoque es una forma eficaz de empezar a desarrollar un producto, sobre todo si quieres aprender de los usuarios durante el proceso. Desarrollar un MVP te permite recabar opiniones desde el principio para mejorar el producto según las necesidades reales de los usuarios.

Para crear tu MVP, sigue estos pasos:

  1. Identifica el problema que quieres resolver
  2. Define tu público objetivo
  3. Traza el recorrido del usuario
  4. Haz una lista de las funciones y ordénalas por prioridad
  5. Elige el tipo de MVP adecuado
  6. Elige las herramientas o la pila tecnológica
  7. Crea y lanza el MVP
  8. Recopila opiniones y mide los indicadores
  9. Mejora el MVP a partir de datos reales

¿Qué es un producto mínimo viable (MVP)?

Un MVP (producto mínimo viable) es una versión del producto con las funciones justas para resultar útil a los primeros usuarios y recabar opiniones que orienten su desarrollo. Permite a las empresas probar ideas de forma rápida y eficaz, a la vez que reduce los costes y los riesgos.

¿Qué significa “MVP” en el mundo empresarial?

En el mundo empresarial, crear un MVP suele significar lanzar una versión básica de un producto que solo incluya las funciones esenciales.

En lugar de crearlo todo de una vez, te centras en las funciones más importantes para resolver un problema real. Así evitas perder tiempo y dinero en ideas que quizá no funcionen.

Los MVP se utilizan mucho en startups y empresas tecnológicas, ya que en estos ámbitos es fundamental probar las ideas de forma rápida y económica.

¿Cuál es la diferencia entre un MVP de producto y un MVP de negocio?

Un MVP de producto es una versión simplificada del producto que se centra en las funciones principales y en la experiencia del usuario.

Un MVP de negocio, en cambio, abarca toda la estrategia que rodea al producto, como el mercado objetivo, el modelo de negocio y el plan de captación de clientes.

El MVP de producto permite probar el producto en sí, mientras que el MVP de negocio sirve para comprobar la viabilidad de la idea empresarial en su conjunto.

¿Para qué sirve un producto mínimo viable?

El objetivo principal de un MVP es validar una idea de producto con usuarios, reducir el riesgo de fracaso y recabar opiniones desde el principio. Así evitas malgastar recursos en funciones innecesarias y puedes orientar el desarrollo a partir de datos reales sobre el uso del producto.

Crear un MVP es una parte clave de un buen diseño de software, ya que ayuda a mantener el desarrollo del producto centrado y eficiente.

¿En qué fase se crea un producto mínimo viable?

Un producto mínimo viable se crea en las primeras fases del desarrollo, normalmente después de los primeros prototipos, cuando ya se han definido el diseño y las funciones básicas.

En esta fase, el MVP funciona como un prototipo funcional que permite poner a prueba rápidamente la idea principal y recabar las primeras opiniones de los usuarios. De esta forma, puedes validar el concepto antes de invertir más tiempo y recursos en desarrollar el producto a gran escala.

Por eso, este enfoque está estrechamente relacionado con la creación de prototipos de software, un proceso que consiste en crear modelos iniciales de un producto para explorar ideas, probar su usabilidad y perfeccionar sus funciones.

Tipos de MVP

Hay varios tipos de productos mínimos viables, adecuados para distintas fases de desarrollo, presupuestos y objetivos. El tipo de MVP más apropiado para tu proyecto dependerá de cuánto quieras invertir al principio, de la rapidez con la que quieras probar tu idea y de cuánto debe acercarse el MVP al producto final para atraer a los usuarios.

Los MVP de baja fidelidad se pueden crear de forma rápida y económica, por lo que resultan adecuados para validar una idea en sus primeras etapas sin demasiado trabajo técnico. Los MVP de alta fidelidad, en cambio, ofrecen una experiencia más pulida y se acercan más al producto final, pero requieren más tiempo y recursos.

El proceso de desarrollo varía ligeramente según el tipo de MVP, así que elige el que mejor se adapte a tus necesidades y recursos actuales.

MVP de baja fidelidad

Estos son algunos tipos de MVP de baja fidelidad:

  • Vídeo explicativo: un vídeo sencillo que presenta la idea del producto para comprobar si despierta interés.
  • Landing page: un sitio web sencillo que presenta la idea y permite recopilar registros de usuarios.
  • MVP del “Mago de Oz”: una interfaz que parece automatizada, aunque los procesos se lleven a cabo manualmente entre bastidores.
  • MVP de tipo conserje: prestas el servicio de forma manual a un pequeño grupo de clientes para comprobar si existe demanda.

MVP de alta fidelidad

Estos son algunos ejemplos de MVP de alta fidelidad:

  • App con una sola función: una app funcional centrada en una única función que resuelve el problema principal.
  • Prototipo interactivo: una demostración interactiva que simula la interfaz de usuario del producto sin ofrecer todas sus funciones.
  • MVP por partes: un producto creado mediante la combinación de herramientas y servicios existentes para reproducir la solución completa.

¿Cómo crear un MVP?

Crear tu primer MVP puede resultar abrumador, sobre todo si no tienes claro en qué centrarte ni cómo evitar los errores más habituales.

Los siguientes pasos abarcan todo el proceso, desde entender el problema hasta lanzar el producto y mejorarlo a partir de las opiniones de los usuarios.

1. Identifica el problema que quieres resolver

Muchas personas empiezan a crear su producto sin entender del todo el problema que quieren resolver.

Dedica tiempo a definir con claridad el problema concreto que abordará tu MVP. Habla directamente con usuarios potenciales y pregúntales por las dificultades y frustraciones relacionadas con tu idea. Comprueba que se trata de un problema lo bastante importante como para que merezca la pena resolverlo.

Recuerda: si tu MVP no resuelve un problema real, difícilmente despertará interés.

2. Define tu público objetivo

Intentar satisfacer las necesidades de todo el mundo es uno de los errores más habituales al crear un MVP.

En su lugar, céntrate en un grupo específico que realmente necesite tu solución. Define sus características, hábitos y principales problemas. Así podrás adaptar mejor las funciones del MVP a sus necesidades y aumentar las posibilidades de que resulte útil para los primeros usuarios.

3. Traza el recorrido del usuario

Visualiza los pasos exactos que seguirá tu público objetivo al utilizar el MVP.

Simplifica el recorrido e identifica únicamente las interacciones esenciales para resolver el problema. Trazarlo desde el principio te ayudará a evitar funciones innecesarias y a asegurarte de que el MVP aporte valor cuanto antes.

4. Haz una lista de las funciones y ordénalas por prioridad

Puede resultar tentador añadir muchas funciones “por si acaso”, pero un MVP debe limitarse a lo esencial.

Anota todas las funciones que se te ocurran y evalúa cuáles contribuyen directamente a resolver el problema principal. Descarta el resto.

Pregúntate: “¿Los usuarios pueden alcanzar su objetivo sin esta función?” Da prioridad a las que aporten más valor para poder lanzar el producto antes y centrar los esfuerzos en lo que realmente importa.

5. Elige el tipo de MVP adecuado

Un MVP no tiene por qué ser siempre una app completamente funcional.

Según tu idea, un MVP de baja fidelidad, como una landing page, un vídeo explicativo o un proceso manual, puede bastar para comprobar si existe demanda y recabar opiniones.

Elige el tipo de MVP que te permita resolver la principal duda sobre tu idea con el menor esfuerzo posible. Así evitarás dedicar tiempo a crear funciones que los usuarios no quieren.

6. Elige las herramientas o la pila tecnológica

Elegir las herramientas adecuadas puede ahorrarte tiempo y dinero, además de facilitar los cambios a medida que conoces mejor las necesidades de los usuarios.

Si estás empezando o trabajas por tu cuenta, el creador de MVP con IA de Hostinger es una buena opción. Te permite crear y modificar rápidamente tu MVP sin conocimientos técnicos ni un equipo grande.

Solo tienes que describir lo que quieres crear o modificar y la IA se encarga del resto.

7. Crea y lanza el MVP

En esta fase, no busques la perfección. Céntrate en crear un producto sencillo y funcional que te permita poner a prueba la idea principal.

Prueba el MVP internamente para detectar errores y comprobar su usabilidad. Después, lánzalo a un pequeño grupo de usuarios iniciales dispuestos a compartir sus opiniones. Lanzarlo pronto te permitirá aprender rápidamente y evitar dedicar recursos a funciones que nadie necesita.

8. Recopila opiniones y analiza los indicadores

Después del lanzamiento, utiliza encuestas, entrevistas y herramientas básicas de análisis para evaluar el rendimiento de tu MVP.

Céntrate en averiguar si los usuarios consiguen resolver su problema, no solo en qué opinan del diseño. Analizar su comportamiento te permitirá obtener información útil para mejorar el producto.

9. Mejora el MVP a partir de datos reales

No intentes adivinar qué querrán los usuarios después. Utiliza los datos y sus opiniones para solucionar problemas, mejorar las funciones o eliminar aquello que no funciona.

Si el MVP no alcanza sus objetivos de forma sistemática, plantéate cambiar de rumbo o modificar la estrategia según lo que hayas aprendido, en lugar de seguir adelante sin tener en cuenta los resultados.

¿Qué ejemplos de MVP hay?

Muchas empresas de éxito empezaron con un MVP para probar sus ideas y recabar opiniones de los usuarios cuanto antes. Estos tres ejemplos muestran cómo un MVP puede ayudar a validar una idea de producto:

Airbnb

Los fundadores de Airbnb empezaron alquilando colchones hinchables en su propio piso y crearon un sitio web sencillo para ofrecer el servicio. Este MVP les permitió confirmar que existía demanda de alojamientos asequibles en casas particulares antes de crear una plataforma completa.

Un consejo para tu MVP: empieza con lo que tienes y comprueba la demanda a pequeña escala antes de crear funciones complejas. Una landing page sencilla o un servicio básico pueden ahorrarte tiempo y dinero mientras validas la idea principal.

Spotify

Esta popular plataforma de música se lanzó inicialmente como una app básica de streaming centrada en funciones esenciales como reproducir canciones y crear listas de reproducción. Al empezar con una versión sencilla, Spotify pudo comprobar el interés de los usuarios y perfeccionar su oferta a partir del uso real del producto, sin asumir desde el principio el coste de crear una versión con todas las funciones.

Un consejo para tu MVP: identifica la función esencial de tu producto y crea primero esa parte. Pruébala con usuarios para descubrir qué es lo que más valoran y, después, perfecciónala en lugar de intentar crear todas las funciones desde el principio.

Dropbox

En lugar de crear primero el producto completo, Dropbox publicó un vídeo explicativo que mostraba cómo funcionaría el servicio. Así pudo medir el interés de los usuarios y conseguir los primeros registros, además de comprobar que existía demanda antes de invertir grandes cantidades de recursos en el desarrollo.

Un consejo para tu MVP: utiliza MVP de baja fidelidad, como vídeos explicativos o mockups, para validar rápidamente tu idea. Así puedes recabar opiniones y medir la demanda sin tener que crear primero un producto funcional.

¿Qué viene después de un MVP?

Una vez que hayas validado tu idea de producto con el MVP, el siguiente paso es aprovechar lo aprendido para desarrollar una versión más completa.

  • El producto mínimo comercializable (MMP) es la siguiente versión, diseñada para aportar suficiente valor como para atraer a un público más amplio y generar ingresos. Incorpora mejoras basadas en las primeras opiniones de los usuarios.
  • El producto mínimo adorable (MLP) va un paso más allá al centrarse no solo en la funcionalidad, sino también en ofrecer una experiencia que guste a los usuarios y fomente su fidelidad.

A partir de aquí, el crecimiento del producto depende del aprendizaje validado, es decir, de utilizar datos y opiniones de los usuarios para decidir qué desarrollar después. Este enfoque ayuda a reducir riesgos innecesarios y a invertir en lo que realmente importa.

En esta fase tendrás que tomar una decisión importante: cambiar de rumbo o seguir adelante.

Cambiar de rumbo significa modificar la estrategia o la dirección del producto según lo que hayas aprendido con el MVP.

Seguir adelante significa continuar mejorando y ampliando la idea actual porque los resultados indican que va por buen camino.

Tomar decisiones basadas en lo aprendido, tanto al crear el MVP como en las siguientes fases, te ayudará a mantener el producto alineado con las necesidades del mercado y a sentar las bases para su éxito a largo plazo.

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El autor

Faradilla Ayunindya

Faradilla, or Ninda, is a Content Marketing Specialist with a passion for technology, a curiosity for digital marketing trends, and a love for languages. When she's not writing Hostinger tutorials, you can find her learning about life sciences. Follow her on LinkedIn.

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